Arqueología revela los secretos rituales del juego de pelota mexica
Una exposición en el Templo Mayor reúne más de 100 piezas que documentan la práctica sagrada que definió la cosmovisión prehispánica
Más de un siglo de excavaciones arqueológicas converge en una exposición que redefine nuestra comprensión del juego de pelota mesoamericano. El descubrimiento de la estructura completa del teotlachco mexica en el predio de Guatemala 16 —primero con el Templo de Ehécatl en 2010 y posteriormente con la cancha exterior en…

Más de un siglo de excavaciones arqueológicas converge en una exposición que redefine nuestra comprensión del juego de pelota mesoamericano. El descubrimiento de la estructura completa del teotlachco mexica en el predio de Guatemala 16 —primero con el Templo de Ehécatl en 2010 y posteriormente con la cancha exterior en 2014— ha permitido a investigadores del Programa de Arqueología Urbana reconstruir no solo la arquitectura física de este espacio, sino también su significado cosmológico en la Tenochtitlan prehispánica.
La muestra reúne piezas procedentes de múltiples contextos arqueológicos: desde los hallazgos de Leopoldo Batres a principios del siglo XX —que incluyeron cinco esculturas esféricas de hule que representaban las pelotas rituales— hasta objetos recuperados durante el salvamento arqueológico de la línea 2 del Metro. Cada artefacto funciona como documento de una práctica que trascendía lo meramente lúdico. Maquetas, fotografías, gráficas y proyecciones permiten a los visitantes comprender cómo el juego de pelota operaba simultáneamente como entretenimiento, competencia atlética y ceremonia religiosa de profunda envergadura.
Lo que distingue esta exposición es su capacidad de contextualizar el juego dentro de la tradición mesoamericana más amplia, rastreando sus orígenes hasta épocas anteriores a los mexicas. Sin embargo, el énfasis recae en cómo los mexicas transformaron esta práctica ancestral en un acto sagrado vinculado directamente con su cosmología: el juego de los dioses. Las ofrendas asociadas al teotlachco revelan que aunque la actividad poseía un carácter recreativo y competitivo, su raíz era profundamente ceremonial, acompañada de rituales que reflejaban la visión mexica del universo y su lugar dentro de él. Hasta finales de septiembre, la exposición permanecerá en el vestíbulo del Museo del Templo Mayor, funcionando como puerta de entrada a uno de los aspectos más complejos de la civilización prehispánica mexicana.


