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Patrimonio oculto a plena vista: cuando los muros guardan historia naval

Hace apenas unas semanas, el director del Museu Marítim de Barcelona descubrió, a la altura de los ojos y en una de las salas más transitadas del recinto, un dibujo trazado con pigmento rojo que nadie había registrado formalmente: una embarcación de aproximadamente 40 centímetros, con mascarón de proa y

Redaccion PresuMex·5/7/2026
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Hace apenas unas semanas, el director del Museu Marítim de Barcelona descubrió, a la altura de los ojos y en una de las salas más transitadas del recinto, un dibujo trazado con pigmento rojo que nadie había registrado formalmente: una embarcación de aproximadamente 40 centímetros, con mascarón de proa y al menos dos mástiles, uno de ellos con la arboladura desplegada. El hallazgo, ocurrido en una columna de las Reales Atarazanas —uno de los conjuntos de arquitectura naval medieval mejor conservados del mundo—, ilustra con precisión cómo el patrimonio más significativo no siempre aguarda detrás de vitrinas. Gemma Garcia Hernando, especialista en grafitis históricos y autora de una metodología de clasificación desarrollada en su tesis doctoral, confirmó la relevancia del descubrimiento. Según su análisis, el dibujo correspondería a un galeón del siglo XVII, tipología similar a otro grafiti hallado en la misma zona hace casi cuatro décadas. La pieza ha sido protegida con una placa de metacrilato para preservarla de deterioros futuros. Más allá del objeto en sí, lo que el hallazgo pone sobre la mesa es la vigencia de un sistema de catalogación que Garcia Hernando ha aplicado en Cataluña, donde ya se han identificado cerca de 230 grafitis de embarcaciones distribuidos en 25 tipologías distintas: un corpus documental que reescribe, con trazos anónimos, fragmentos de la historia marítima mediterránea. Quién realizó el dibujo permanece en el terreno de la hipótesis: pudo ser un carpintero de ribera que inmortalizó la nave que construía, un marino que esperaba zarpar, o incluso un prisionero que cifró en la imagen de un barco su deseo de libertad. Lo que resulta incontestable es que esa mano anónima del siglo XVII nunca anticipó que su trazo se convertiría, cinco siglos después, en objeto de estudio académico y en argumento para repensar cómo se conserva y se comunica el patrimonio cultural. El Museu Marítim trabaja actualmente en un libro digital que reunirá la investigación sobre grafitis de embarcaciones, con este hallazgo como pieza central, apostando por formatos de divulgación que garanticen que estos documentos históricos no vuelvan a pasar inadvertidos.

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