Civilización maya: identifican al primer matemático y astrónomo documentado de la era prehispánica
Hallazgos en Guatemala revelan la sofisticación científica de una figura del siglo VIII que desarrolló sistemas avanzados para medir el tiempo
Recientes hallazgos arqueológicos en San Bartolo Xultún, en el norte de Guatemala, han permitido identificar a un destacado matemático y astrónomo maya del siglo VIII d.C., conocido como Sak Tahn Waak —cuyo nombre se traduce como "Zorro de Pecho Blanco"—. Este erudito se dedicó a la observación de los planetas…

Recientes hallazgos arqueológicos en San Bartolo Xultún, en el norte de Guatemala, han permitido identificar a un destacado matemático y astrónomo maya del siglo VIII d.C., conocido como Sak Tahn Waak —cuyo nombre se traduce como "Zorro de Pecho Blanco"—. Este erudito se dedicó a la observación de los planetas y al desarrollo de fórmulas para calcular el tiempo, lo que resalta la avanzada comprensión astronómica de la civilización maya y marca la primera ocasión en que se identifica nominalmente a un científico prehispánico de esta magnitud.
San Bartolo Xultún es un yacimiento arqueológico notable caracterizado por sus pirámides, plazas y campos de juego de pelota, situado a aproximadamente 40 kilómetros del famoso parque Tikal, centro neurálgico de la cultura maya. La importancia de este descubrimiento trasciende la identificación individual: la comparación de Sak Tahn Waak con figuras históricas como Tales de Mileto subraya la relevancia del conocimiento maya en el ámbito científico global y cuestiona narrativas tradicionales sobre la distribución geográfica de la innovación matemática en la antigüedad.
Xultún funcionaba como un complejo habitacional que albergaba a escribas y sus familias. En 2010, se descubrió un mural que contenía 50 inscripciones, entre las que se incluían nueve glifos que representaban fórmulas para calcular unidades de tiempo: meses, años y ciclos de los planetas. Uno de estos glifos incluía la frase "así dice el Zorro de Pecho Blanco", evidencia de que Sak Tahn Waak dedicó aproximadamente 2,920 días a la observación sistemática de Venus y Marte, desarrollando un sistema matemático que le permitió formular cálculos de precisión astronómica.
Este descubrimiento enriquece la comprensión de la ciencia maya y ofrece perspectivas significativas para comprender la sofisticación de las civilizaciones prehispánicas. La capacidad de estas culturas para contribuir al conocimiento universal —mediante métodos matemáticos y observacionales que rivalizaban con los de otras civilizaciones antiguas— reposiciona el legado científico mesoamericano en el contexto de la historia global del pensamiento.


