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Gastronomía prehispánica en el centro: enchiladas como patrimonio culinario mexicano

Un festival nacional celebra la evolución de uno de los platillos más antiguos de México

Enchiladas con raíces que se remontan a la época prehispánica conforman uno de los iconos más reconocibles de la gastronomía mexicana. Su presencia en el Códice Florentino, donde se menciona la palabra chillapitzalli, resalta su importancia cultural profunda. Este término proviene del náhuatl, combinando "chilli" (chile) y "tlapitzalli" (flauta), lo

Redaccion PresuMex·17/7/2026
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Gastronomía prehispánica en el centro: enchiladas como patrimonio culinario mexicano

Enchiladas con raíces que se remontan a la época prehispánica conforman uno de los iconos más reconocibles de la gastronomía mexicana. Su presencia en el Códice Florentino, donde se menciona la palabra chillapitzalli, resalta su importancia cultural profunda. Este término proviene del náhuatl, combinando "chilli" (chile) y "tlapitzalli" (flauta), lo que se traduce como flauta enchilada, describiendo un platillo que ha evolucionado significativamente a lo largo de más de cinco siglos. En México, existen aproximadamente 100 variedades documentadas de enchiladas, cada una reflejando la diversidad regional y las tradiciones locales que caracterizan la cocina nacional.

Una variante particularmente emblemática es la enchilada suiza, cuyo origen se asocia con la Casa de los Azulejos en el centro histórico de la Ciudad de México. Su formulación característica —salsa verde cremosa coronada con queso gratinado— representa la fusión entre técnicas prehispánicas y influencias posteriores que definieron la cocina mexicana moderna. Esta evolución culinaria refleja cómo los platillos tradicionales se reinventan sin perder su esencia, adaptándose a nuevos contextos y paladares mientras mantienen su identidad cultural.

Actualmente, festivales gastronómicos dedicados a este platillo proliferan en el país, consolidando a las enchiladas como patrimonio culinario que trasciende la categoría de comida cotidiana. Estas celebraciones ofrecen variaciones regionales que incluyen moles poblanos, salsas habaneras, rellenos de tinga y preparaciones mestizas que combinan ingredientes como chorizo y chicharrón. La diversidad de opciones disponibles en estos eventos —desde enchiladas poblanas con rajas y elote hasta preparaciones agustinas con relleno dulce bañado en mole— evidencia cómo un platillo único puede expresar la multiplicidad de tradiciones culinarias mexicanas. Estos espacios funcionan como plataformas para que comensales exploren la riqueza gastronómica nacional y comprendan la importancia cultural de platillos que han permanecido en la mesa mexicana durante milenios.

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