Expansión hacia mercados desarrollados: operadores hoteleros regionales desafían el modelo de gestión sin activos
Un grupo hotelero latinoamericano adquiere su primer inmueble en Estados Unidos, apostando por propiedad directa frente a la tendencia de franchising global
Operadores hoteleros de origen latinoamericano están replanteando la estrategia de crecimiento global al invertir directamente en activos inmobiliarios en mercados desarrollados, desafiando el modelo predominante de gestión sin propiedad que han dominado las grandes cadenas internacionales durante las últimas dos décadas. Un grupo hotelero con presencia en 22 países ha…

Operadores hoteleros de origen latinoamericano están replanteando la estrategia de crecimiento global al invertir directamente en activos inmobiliarios en mercados desarrollados, desafiando el modelo predominante de gestión sin propiedad que han dominado las grandes cadenas internacionales durante las últimas dos décadas.
Un grupo hotelero con presencia en 22 países ha adquirido un inmueble histórico en Midtown Manhattan por 38.5 millones de dólares, iniciando así su incursión en el mercado estadounidense. La propiedad, que suma 117 habitaciones, será sometida a una renovación integral de 13 millones de dólares, con reapertura programada para mediados de 2027. Esta operación marca un cambio táctico significativo: mientras las grandes cadenas internacionales operan principalmente bajo modelos de franquicia y gestión, este grupo apuesta por la propiedad directa de activos.
La estrategia refleja una visión de largo plazo. Con 329 hoteles operando actualmente bajo su marca principal en 22 países, la compañía ha establecido objetivos ambiciosos de crecimiento, proyectando alcanzar entre 400 y 450 propiedades para 2030. Este enfoque basado en activos propios representa una alternativa al modelo de gestión ligera que caracteriza a competidores globales, permitiendo mayor control operativo y captura de valor en mercados de alto desempeño.
Para el contexto latinoamericano, esta estrategia ilustra cómo operadores regionales con solidez financiera pueden competir en mercados desarrollados sin depender exclusivamente de acuerdos de franquicia. En un entorno donde la consolidación hotelera global continúa acelerándose, la apuesta por propiedad directa en ubicaciones premium representa una diferenciación competitiva que requiere capital significativo pero ofrece mayor independencia operativa y potencial de revalorización inmobiliaria.