Proteína de verano: el pollo asado lidera el consumo estacional con precios a la baja
España, segunda productora avícola de la UE, proyecta un consumo estival superior a 50 millones de kilos con precios más accesibles que el año anterior
Pocas tradiciones gastronómicas condensan tanto la identidad culinaria de un país como el pollo asado en temporada de verano. Este año, el sector avícola español enfrenta la temporada estival desde una posición de fortaleza: la oferta se ha estabilizado tras las disrupciones del ciclo anterior —cuando la influenza aviar impactó…
Pocas tradiciones gastronómicas condensan tanto la identidad culinaria de un país como el pollo asado en temporada de verano. Este año, el sector avícola español enfrenta la temporada estival desde una posición de fortaleza: la oferta se ha estabilizado tras las disrupciones del ciclo anterior —cuando la influenza aviar impactó la producción en Estados Unidos y varios países europeos—, y los precios al consumidor han descendido entre un 10% y un 12% respecto al año previo, situándose en un rango que favorece tanto al consumidor habitual como al turismo nacional e internacional.
Las cifras proyectadas para el verano revelan la magnitud del fenómeno: se estima un consumo superior a los 50 millones de kilos de pollo asado durante los meses de mayor calor, con una producción semanal cercana a los 2.5 millones de unidades y alrededor de 12,000 asadores en operación a lo largo del territorio. El crecimiento de la demanda no es homogéneo: mientras las zonas del interior registran un incremento del 15%, las áreas costeras —particularmente el Mediterráneo andaluz— reportan alzas de hasta el 35%, impulsadas por la afluencia turística. Eugenio Arenas, presidente de una empresa mayorista líder en el sector, describe al pollo asado como el "rey" de la comida para llevar en verano, un producto que ha trascendido la ocasión esporádica para convertirse en protagonista de reuniones familiares y encuentros sociales.
Detrás de este dinamismo de consumo existe una cadena de valor de escala europea. España ocupa el segundo lugar en producción de carne de ave dentro de la Unión Europea, con aproximadamente el 13% de la producción total del bloque, posición que solo cede ante Polonia. Este liderazgo no es circunstancial: responde a décadas de inversión en bioseguridad, estándares sanitarios y sostenibilidad productiva. El sello "Aves de España" articula esta propuesta ante el consumidor, vinculando la elección de compra con el respaldo a miles de granjas y empresas nacionales. Desde la perspectiva nutricional, la carne de pollo —proteína magra, de alta digestibilidad y perfil lipídico favorable— se alinea con las tendencias de alimentación consciente que ganan terreno entre los consumidores más informados, consolidando su relevancia más allá de la temporada.


