Barreras antisargazo abandonadas en Quintana Roo reavivan el debate sobre transparencia en el gasto público
Un video difundido en redes sociales muestra decenas de estructuras apiladas y cubiertas de maleza, lo que genera cuestionamientos sobre la gestión de recursos destinados a proteger el litoral caribeño
Decenas de barreras antisargazo apiladas en un terreno baldío, cubiertas de maleza y basura: esa es la imagen que circuló el 27 de junio en redes sociales y que reavivó el debate sobre la efectividad —y la transparencia— de la estrategia de combate al sargazo en Quintana Roo. El material…

Decenas de barreras antisargazo apiladas en un terreno baldío, cubiertas de maleza y basura: esa es la imagen que circuló el 27 de junio en redes sociales y que reavivó el debate sobre la efectividad —y la transparencia— de la estrategia de combate al sargazo en Quintana Roo. El material sintético, adquirido con recursos públicos para mitigar uno de los principales problemas ambientales y turísticos del Caribe mexicano, aparece en estado de abandono, lo que ha generado una ola de cuestionamientos ciudadanos sobre por qué estas estructuras no están instaladas en las playas más afectadas por la macroalga.
Las barreras antisargazo fueron introducidas formalmente en Quintana Roo en el verano de 2018, cuando los arribazones masivos obligaron a autoridades federales, estatales y municipales, así como al sector privado, a articular una respuesta permanente. Desde entonces, se han convertido en primera línea de defensa en puntos críticos como Mahahual, Xcalak, Puerto Morelos, Tulum y Playa del Carmen. Compuestas por membranas de PVC reforzado con poliéster, flotadores, lastres, boyas y sistemas de señalización, estas estructuras tienen una vida útil teórica de hasta siete años; sin embargo, la intensa radiación solar, la salinidad y el oleaje del Caribe mexicano reducen considerablemente esa expectativa. Ante la cobertura insuficiente del aparato gubernamental, complejos hoteleros y asociaciones privadas han optado por instalar sus propias barreras.
El video no confirma necesariamente un desvío de recursos ni que las barreras nunca hayan sido utilizadas: podría tratarse de material retirado tras completar su ciclo operativo. Lo que sí evidencia, con claridad, es la ausencia de información pública sobre cuántas barreras están en funcionamiento, cuáles han sido retiradas, cuánto costaron, cuánto tiempo estuvieron en uso y cuál es su destino final. En mayo, Oscar Rébora Aguilera, titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) de Quintana Roo, anunció la instalación de al menos 400 metros de barreras en las playas de Cancún, tras estudios de viabilidad realizados en conjunto con la Secretaría de Marina y la Universidad Nacional Autónoma de México. Sin embargo, aún no se han definido las playas específicas donde se llevarán a cabo las instalaciones, lo que prolonga la incertidumbre en una región cuya economía depende, en gran medida, de la salud de su litoral.
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